31 dic 2019

El año nuevo del hámster


En estas fechas, cuánto refugio me dan señores: Cioran, Schopenhauer, Onetti, Camus. Ojalá existiera más gente sincera como ustedes. El final del calendario, no representaría más que un fetiche del pensamiento colonizado. Pero desgraciadamente hay "fe y esperanza" entre aquellos que, con feliz optimismo, empujan a diario la pequeña rueda del hámster.

K.





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8 jun 2019




El anhelo de los grandes héroes que en la historia han luchado por los auténticos valores de justicia, igualdad y libertad, siempre ha sido el mismo: La paz mundial. En ese mar de violentas tempestades, contradicciones y difíciles batallas, navegó gloriosamente el padre Miguel d´Escoto, en esa lucha internacional perenne, con su enorme deseo que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) algún día se convirtiera en ese soñado instrumento de paz, abogando no por los intereses mezquinos del imperio, cuyas pretensiones siempre han sido extender su dominio a todo el planeta (Full Spectrum Dominance ), sino por la armonía de las pequeñas naciones, como su Nicaragua.
La única forma de ver logrado este anhelo es poniendo fin a la nefasta vinculación que siempre ha prevalecido entre la ONU y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El mismo anhelo que nos cobija ahora, cuando recordamos que hace más de una década, (16 septiembre, 2008), el padre d´Escoto Brockmann asumió la presidencia del sexagésimo tercer periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), nombrado unánimemente por los altos representantes del Grupo de América Latina y el Caribe (Grulac), cargo que le valió de tribuna para denunciar las atrocidades que implicaba aquella ominosa vinculación entre las dos mafiosas organizaciones, maniatadas por el imperio.
Desde mucho antes, como ha quedado registrado en sus diferentes ensayos y discursos, el sacerdote revolucionario, a quien tuve la oportunidad de entrevistar en varias ocasiones en su casa-museo en Managua, ya soñaba con que este organismo (ONU) se convirtiera en un genuino vehículo promotor de paz. No en vano dejó de manifiesto su más claro deseo en el prefacio para el libro: OTAN: La  globalización del terror (escrito por el analista geopolítico Mahdi Darius). El Canciller de la Dignidad, siendo un visionario de estos Nuevos Tiempos, profetizó la intentona golpista en Nicaragua, advirtiendo sobre las pretensiones expansionistas de la OTAN en América Latina y el Caribe, “preludiando futuras agresiones directas o intentos de cambios de régimen”.
El sacerdote, a quien le guardo profunda admiración, cariño y respeto por su calidad humana y trascendental trayectoria, dejó en evidencia y al denudo esa amañada relación organizacional, expresando con mucha preocupación y compromiso revolucionario que “sentía tener la responsabilidad de dirigir la atención a la expansión de la OTAN, sobre todo en América Latina”, refiriéndose a un acuerdo suscrito durante su mandato como presidente de la ONU. Al respecto, indicó que en 2008, “la crisis financiera que afectaba al mundo entero en ese momento encubrió y facilitó la ilegal y abusiva firma de un acuerdo secreto celebrado el 23 de septiembre de ese año, entre el Secretario General de la ONU y el de la OTAN”.
El padre Miguel d´Escoto explicó de forma tácita que aquel acuerdo secreto (que básicamente consistía en un pacto entre ambas organizaciones) afectaba a todos los miembros de la ONU y que nunca, ni entonces ni ahora, ha sido debatido de manera abierta y transparente en la Asamblea General o el Consejo de Seguridad. Sin embargo, en tiempos “normales” ese abuso del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, hubiera sido más que suficiente razón para una interpelación.
Dando mayor solidez a sus argumentos visionarios, el sacerdote expuso que desde aquel año (2008) la ONU ha realizado grandes esfuerzos para conferir legitimidad a la OTAN, “el bloque militar más grande y agresivo en la historia del mundo”, a pesar de que su mandato es contrario a los propósitos y principios de la Carta de la ONU, socavando de esta forma a la misma Organización que tiene el sagrado deber de respetar y defender a todas las naciones por igualdad de condición.
“Yo mismo fui testigo de ello en febrero y marzo de 2011 cuando actué como enviado del presidente Daniel Ortega en Nueva York para contribuir a la búsqueda de una solución pacífica al conflicto en Libia; el país de África que estaba más cerca de cumplir con todos los objetivos del milenio, pero que quedó destruido y fragmentado. Libia hoy se ha convertido en un importante arsenal de armamento y en centro neurológico para diversos grupos terroristas”, planteó el paladín del Derecho Internacional.  
El escenario que trazó en aquel entonces el padre Miguel sobre Libia, no es extraño y ajeno para cualquier nicaragüense que recientemente vivió y escapó victoriosamente de la misma trampa fracasada del imperio. Sin embargo, la vitalidad y fuerza del sandinismo en Nicaragua derrotó esta maniobra político-militar ya conocida, y que Estados Unidos, a través de sus instrumentos “legitimadores” y financieros (llámese NED, OEA, CIDH, ONU-OTAN) quiso aplicar en Nicaragua.
Al igual que en Libia y algunos países de Oriente Medio, donde llegó la Primavera Yanki, quisieron ver a una Nicaragua destruida y fragmentada. A lo que el padre Miguel avizoró sin vacilaciones que “esta guerra lejana está más cerca de nosotros de lo aparenta”, arguyendo que las mismas acciones desestabilizadoras y los intentos de golpe de Estado contra el Comandante Eterno Hugo Chávez, y las maniobras que se llevan a cabo actualmente contra el Presidente Nicolás Maduro (y ahora contra el Presidente Daniel Ortega) están destinadas a fragmentar la unidad latinoamericana y, en particular, desmantelar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
El líder espiritual, aseguró que “la feroz oposición de EE.UU. contra los procesos emancipadores en América Latina, como en otras partes del mundo, no es nueva. Y en este sentido, puntualizó que “lo novedoso en la actualidad es que su injerencia, en América Latina inclusive, suele camuflarse con las banderas de la OTAN y cuenta con la plena subordinación de la ONU”. Bajo esta reflexión, el sacerdote se cuestionó hasta qué punto América Latina y el Caribe siguen siendo una zona libre de armas nucleares con más de ochenta bases militares estadounidenses en la región y otras más de la OTAN en el Caribe y el Atlántico.
Siempre sumido en una honda preocupación por lo poco que se conoce de la OTAN en la región, el sacerdote revolucionario, quien partió a otro plano de vida el 8 de junio (2017), llamó a la tarea imperativa de poner fin a la colusión entre la Organización de Naciones Unidas y la OTAN. “Este proceso comienza por comprender qué es la OTAN y conocer su historia, evolución-metamorfosis y afán expansionista”. Y en esta dirección, sostuvo que es vital estar conscientes de la naturaleza imperialista de los conflictos internacionales modernos y a ver la “totalidad”, en vez de tener una visión fragmentada de sus elementos.
“Que nazca un compromiso no solo para frenar la expansión de la OTAN en América Latina y el Caribe, sino también poner fin a su nefasta vinculación en la ONU y exigir la abolición de esa criminal organización militar”. Augurando la realidad que hoy atraviesa Nicaragua en el plano internacional, el Canciller de la Dignidad, anotó que se debe examinar más a fondo las misiones de paz de la ONU: su implementación, equipamiento y financiación.
Las palabras proféticas del padre d´Escoto Brockmann, nos alertan a revisar párrafo por párrafo (como en efecto ya se hizo) la narrativa sesgada y parcializada del informe emitido por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas, sobre supuestas “violaciones de derechos humanos y abusos en el contexto de las protestas de Nicaragua desde el pasado 18 de abril al 18 de agosto; informe al que el Gobierno de Nicaragua ya atribuyó su total rechazo y desacuerdo, por considerarlo prejuiciado, improcedente y subjetivo, al valerse el mismo de noticias e informaciones publicadas por medios opositores “sin ser investigadas ni verificadas”.
Por lo tanto, antes de haberse emitido el citado informe (en la última semana de agosto, 2018) el resultado final del mismo ya era cosa sabida, partiendo del mismo guion injerencista y las conocidas maniobras del imperio, al hacer uso de sus instrumentos “deslegitimadores”. Para tal caso, el mismo padre Miguel d´Escoto, previno que estas “misiones de derechos humanos” sirven inevitablemente para nutrir las agendas imperiales, al propio tiempo que crean un mundo más inseguro.
Ante lo mencionado, cabe apropiarse del pensamiento válido y más vigente que nunca del guía espiritual, quien en vida nunca se cansó de evidenciar a “los señores de la guerra y sus cohortes”, quienes siempre han pretendido debilitar el estado de derecho de aquellas naciones que no responden precisamente a los intereses capitalistas, egoístas y hegemónicos  del gran señorío del Norte, el que se ha valido de la sedición, la coacción y las afinadas campañas mediáticas, como en efecto derivó la reciente intentona golpista en Nicaragua, donde los medios corporativistas difundieron la misma narrativa viciada y dictada desde Washington.

por Kenneth Chávez ©


27 abr 2019

Días de primavera



El día que me iban a matar, había soñado con jugar bajo los chubascos de la colorida fuente musical, allá frente a la vieja Catedral de Managua. Un ángel de alas rotas nos custodiaba desde el cenit del ‘terremoteado’ edificio histórico. Eran los días felices, antes del frustrado golpe. Salté de la cama despavorido a las seis y treinta de la mañana, al estallar el primer morterazo, proveniente de la muralla de piedras que sitiaba, por infortunio de la vida, mi casa. Era la hora de ir a misa. Con las greñas en los ojos y los últimos retazos de aquel vago sueño, me enrumbé hacia la parroquia que posteriormente se convertiría en un atípico y clandestino almacén de armamento de guerra y guarida de sediciosos.
La imaginación que nos ataca de sorpresas, me atinó sin treguas en aquel destiempo. Entonces pensé en el milagro. Vivir una revolución tierna y pura. De niño ya crecía orgulloso con ese espíritu de lucha, heredado por nuestros abuelos, nuestros héroes y mártires. Algunos incautos, como aquel padre que desde el púlpito maldecía y lanzaba los más duros improperios contra la revolución, creyeron que podían acabar con esa mística; pero la derrota de la oposición, desde la iglesia y sus variados flancos extremistas, ya estaba proféticamente en la raya, como un canto de lechuza que anuncia de forma anticipada su propia muerte.  
Mucho antes de haber fraguado su artero plan, los golpistas ya habían sido condenados al fracaso por la misma historia. En medio de su vasta ingenuidad y torpeza, nunca sospecharon que el sandinismo tenía la capacidad de reinventarse: el cambio y la lucha sin fin, como el Ave Fénix, con esa inherente fortaleza de renacer desde las cenizas. Pero los bastardos, antes de nacer ya habían intentado asesinar a la patria. Desde el vientre, asfixiados por el líquido amniótico de la maldad, la ira y la discordia, incubaron los más perversos planes.
En aquel abril desataron su gruñido de odio y desamor, lanzándose como perros rabiosos, como les llamó el Comandante, atizados por la ferocidad, la irracionalidad y el delirio de sus más bajos propósitos. La tierra, que no perdona, se los tragó de un solo bocado, sin aviso. Los malos hijos no merecen gozar ni del abrigo, ni de la herencia. Pero los desheredados tenían un plan que urdía sus más hondas raíces en otros abriles, con una mezquindad inigualable, apostaban al poder, el dinero y la gloria, transformándose en iracundos ‘caínes’, asesinando a sus propios hermanos.
La primavera llegó y el águila de la muerte desplegó sus alas sobre Managua. La vimos planeando, volando desde los riscos, con el pico y las garras ensangrentadas, tras haber devorado a los primeros hijos del General Sandino. Cargamos los primeros ataúdes sobre los hombros. Las banderas rojinegras se humedecieron de llanto, y el dolor anegó los corazones más fuertes.   
En aquel viejo Cementerio General, recuerdo haber visto mujeres y niños desplomarse de rodillas, llorando entre los féretros. Callaban los viejos campanarios de la iglesia, porque los sandinistas, los que habíamos muerto entonces, aunque católicos, no gozábamos de la bendición del padre, ni del repique de las campanas parroquiales. Bajo aquel cielo soleado, solo sonaban los morterazos de fondo, mientras se cantaba con honor y un orgullo melancólico el ‘Himno a la Unidad Sandinista’, para decir adiós.
La primavera apenas empezaba. Eran los primeros adioses en el camposanto, y el águila del imperio seguía volando rapaz, deteniéndose solo a veces para vigilarnos con recelo desde las copas de los árboles. En cada ciudad, los bastardos levantaban roca sobre roca, impidiendo el paso a todo aquello que oliera a libertad, cuando ser sandinista era quizás el peor de los delitos que nos imputaban.  
En las ciudades construyeron sendos laberintos de piedras, inimaginables. Laberintos insondables, como un inescrutable sueño borgiano, de los que nadie puede escapar, sino a través de la imaginación. Por las noches los pueblos encarcelados ardían como pequeños infiernos donde los diablillos, incitados por su odio, le danzaban a la muerte, disparando sus armas de guerra contra todo aquello que evocara la paz.  
Las ciudades las habían convertido en inmensos campos de concentración y exterminio, como un doble de Auschwitz, pero en la tierra de Sandino, donde los neonazis tenían prisionero, amordazado y con hambre al pueblo. El llanto ahogado de los niños se escuchaba por las noches allá en Diriamba, allá en Niquinohomo o en Monimbó, mientras los anochecidos parques estaban desolados y tristes. La historia hervía por dentro, como una ardiente olla de presión que estallaría en cualquier presente inesperado.   
A la mañana siguiente, un policía había sido quemado vivo cerca de uno de los tranques de la muerte. Insólito escenario, ver la pira funeraria, como un sacrificio u ofrenda al demonio. El águila altiva, observaba desde el oscuro-cielo-amanecido de la capital, y los perros, usando la bandera azul y blanco de la patria, como capa de héroes sin gloria, rondaban el cuerpo, ladraban triunfantes, disfrutando lo dantesco. La antorcha humana se revolcaba de dolor en el suelo, y el ambiente se inundaba de un fuerte olor a luto y tristeza, mientras los hijos del hombre lloraban su partida.
Los medios corporativistas callaron. El silencio los volvió cómplices. Desde esta tumba donde ahora duermo y sueño, no puedo explicar qué rabia sentía estar ante un gran mitómano, sobre todo si su víctima era un hijo más de la muerte. Nosotros no olvidamos a estos genios de la mentira. Aquellos que tomaron el avión y vinieron a Nicaragua a tejer un mundo de fantasías, aquellos que salieron de las cavernas, y al ver que les estorbaba en los ojos la poderosa luz de la verdad, retrocedieron aterrados buscando abrigo en la oscura mentira, arrastrados por las cadenas del Tío Sam.
Los vimos descender desde la terminal aérea, con su equipaje lleno de mentiras, tambaleante entre las manos. Venían gringos, alemanes, franceses, españoles, todos ansiosos por narrar su primera fábula; deseosos de ofrecer “su realidad” de las cosas al mundo de los engañados. La mayoría eran jóvenes, tentáculos del imperio. Al llegar a Managua decían “que venían a cubrir la crisis”, y se decían llamar “Corresponsales de Guerra”.
Bajo tierra y siendo más recuerdo que niño, reconozco cuando los noticieros y los diarios recrean sus propias historias, como los chicos a ojos cerrados recreamos fantasmas en la oscuridad. Y quizás estos muchachos soñadores y “periodistas” tenían un punto de juicio en común, cuando decían que aquello era una guerra. Lo que nunca dijeron es que se trataba de una guerra de baja intensidad, una burda “manipulación mediática (que) hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros’.
En el sueño de los niños revolucionarios que hoy duermen profundamente, alguien pulsa el Botón Rojo desde El Pentágono, solo que esta vez nadie ordena un ataque nuclear como el de Hiroshima y Nagasaki. No es la misma foto, ni el mismo vago recuerdo. Esta vez han dejado caer una letal bomba mediática de la mentira sobre Nicaragua, esa magnitud que destroza la conciencia de los débiles, una onda expansiva que produce una irreparable ceguera.
Cada alborada moría uno, dos, o tres sandinistas. A los diarios no les importaba cuántos. La primavera de la muerte se paseaba feliz, como un ruiseñor, en los jardines del cementerio. Era la revolución de colores en su máximo esplendor, pero los medios alineados a las políticas del imperio, desde el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, le llamaban tiernamente: “La Rebelión Estudiantil”, cuando cada mañana era una pesadilla despertar, parpadear, cuando ‘el amanecer había dejado de ser una tentación’.
Cada día llegaban nuevos emisarios de la mentira. El sueño era insostenible. En esa ocasión no eran reporteros, sino dos señores con gafetes de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Por su condición y fácil de desnudar con la mirada, sus portafolios ejecutivos cargados de dólares. Dos peleles más, pensé. Esbirros de saco y corbata, gafas gruesas y buena verborrea: los abogados del diablo. Era de imaginarse que habían ensayado su informe de la falacia frente al espejo de la suite en el Hotel Intercontinental, un día antes de venderse como paladines de la verdad, frente al circo mediático y las cámaras de televisión que configuraban aquel espacio montado.  
Ya varios estábamos muertos, pero pedíamos ser vistos, queríamos ser tomados en cuenta dentro de aquella montaña de cifras inverosímiles, fabricadas por los estadistas auxiliares desde el centro de operaciones de la CIDH en Washington. Éramos la nulidad en medio de aquel hedor a muerte, y de tanto sandinista secuestrado y torturado en los cuarteles religiosos y universitarios. Nunca aparecimos en las matemáticas del famoso informe, porque nosotros, aun siendo fantasmas, sí éramos reales, pero el informe era más ficticio que la mejor novela de Julio Verne.
En medio del ruido y la locura que dejó aquella pesadilla, bajo este encierro de cuatro paredes de raíces y tierra mojada, ahora que ha llegado el invierno para lavar las heridas, cada día oscila en mi mente, como un péndulo imparable, aquel tierno poema de Tomás, el guerrillero, donde desmiente al profeta cuando dice que “Todo tiene su tiempo: tiempo de guerra / tiempo de paz. Para Tomás solo existía un tiempo en esta vida: “Y es el tiempo de amar”. En Nicaragua, este es el tiempo de amar: ¡amamos, perdonamos, pero no olvidamos! No olvidamos como niños, jugar en la fuente musical frente a la vieja Catedral; jugamos como sombras desde las entrañas de la muerte, una y otra vez, hasta renacer.   

por Kenneth CHÁVEZ © 


EL AUTOR
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KENNETH CHÁVEZ  
(Managua, Nicaragua. 1986)

Escritor nicaragüense graduado en Filología y Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (tesis marxista sobre la poesía de Leonel Rugama). 

Premio a la Máxima Excelencia Cultural con Mención en Literatura (2010), concedido por la UNAN-Managua. Mención especial Concurso de Cuentos (ACH, Centroamérica, 2011). En 2005 fundó el Grupo Literario EROS, y posteriormente la Red Nicaragüense de Escritores Universitarios. Cursó estudios literarios bajo la tutela de los escritores Iván Uriarte, Luis Alberto Ambroggio, Alfonso Chase, entre otros. 

Autor de tres libros aún inéditos: La ola del desierto (colección de poemas, 2007-09), Encomienda para Amalia (relatos: 2010-11) y La fiebre de las rosas (novela corta: 2011). Ha sido de oficio profesor, librero y gestor cultural. Actualmente dirige el Portal de Literatura HEXÁGONO desde su blog oficial (kenneth-chavez.blogspot.com) y trabaja como periodista en su país de origen.





18 sept 2017

Contenidos

¿Quiénes controlan los contenidos? Quiénes van tristemente al TopRank, mientras toman el café cada mañana? Quienes avalan los contenidos? Los contenidos están realmente democratizados? Quienes viajan a los Underground? El Underground tiene un solo sótano, o es un laberinto de sótanos cuyos contenidos están en las esquinas, llenos de nostalgia, fumando un cigarrillo? Es un puto código binario, o es un “Jardín de Senderos que se bifurcan”, es un heptágono o una Torre de Babel; las logias los dominan? los anonymous los destruyen?, o le preguntamos a Chomsky y su siniestra pragmática? Dónde están los contenidos, don Chomsky? Díganos, sea usted generoso y nos explica!





20 ene 2016

'El otro mundo' de Edwin Yllescas

'El otro mundo' de Edwin Yllescas

A escasos minutos para las tres, en una madrugada silenciosa y cualquiera, uno no se anda esperando tales sorpresas, sobre todo si se sufre como un trasnochado crónico, por una incalculable pérdida de la razón. Pero ese nueve de abril (2014), apareció aquel Edwin Yllescas saltando sobre el Windows, y la verdad que a mí me pareció poco más que una sospecha, un sueño inexplicable.

Resulta que a este poeta siempre lo vi con recelo, sobre todo porque era de la llamada ‘Generación Traicionada’, esos hombres smog, de la vieja escuela, y que uno lleva por desventaja lo clásico que se vuelven con el tiempo; llegué a juzgar que era uno de esos viejos un tanto criticones, y que no gustaban más que de la poesía en pedestal, y bares clandestinos, donde los jóvenes aprendices no tenían acceso porque se reservaban el derecho de admisión.

Pero Yllescas estaba ahí frente a la pantalla de mi portátil, y yo no podía menos que asumir ese destino. Me llamó con nombre y apellido, y a mí me pareció que realmente me invocaba para criticar algo de lo poco disperso que pude haber publicado cuando fui un impulsivo-rebelde-publicador-de-poemas y enamorado de las muchachas universitarias que me encomiaban.  

Le dije que me parecía algo extraño que estuviera en las redes sociales, ‘socializando’, cuando yo le pensaba un viejo ermitaño, solapado en una cueva con sus viejas lecturas aburridas. Entonces, me explicó que “La Carol Bendaña’, (le abrió la página en Facebook), y fue así que decidió incursionar entre tanta gente”.

Le pregunté que si realmente me conocía, o de dónde o cómo, y dijo solo conocerme en foto color sepia. No me sentí insultado, tomando en cuenta que podía tratarse de una metáfora, o algo de esos recursos técnicos que cargan los poetas como dardos para atacar a alguien, y herirles el centro del ego, sin embargo insistió en que era primerizo en eso de bucear en “el otro mundo”.

Pude notar que, efectivamente, el Premio Nacional de Literatura Rubén Darío 2007, estaba feliz al toparse con ese espejo y mosaico de recuerdos y presentes al cual nunca había tenido acceso, sino a través del tiempo y la distancia.

Le pregunté sobre qué hacía además de debutar en Facebook, y respondió que “escribir, leer y dormir” eran sus únicos oficios.

Finalmente, y para tratar de abordar a alguien que para mí no fue más que un viejo conocido a través de su ‘Teoría del Ángel…’, y sus ‘Historias Urbanas’, le pregunté por el doctor Iván Uriarte. Escribió tres puntos suspensivos, y tras larga espera, refirió: -Iván se pierde a la vista.

Las últimas noticias que tuve suyas, desde aquel súbito abril de mensajes virtuales, fue que había partido, y que dejaba unas fotos que hoy circulan en ‘el otro mundo’. A tu salud poeta!, seguiremos reencontrándote en ‘Algún lugar en la memoria’.  


                                                 ©kenneth-chávez   

7 may 2014

VENGANZA


NO LO DIGO EN BROMA, ni antojadizamente, ni quiero despertar susceptibilidades, pero no estaría mal sustraer unos cuantos libros de la Biblioteca Nacional del aristócrata J.L.B; no estaría mal ir a misa dominical acompañado de la familia de Marx; o salir de parranda con Hemingway y Bukowski, y de paso toparnos en el Malecón de Managua con la pandilla de Poe y Baudelaire por aquellos asuntos de las flores verdes de Ámsterdam o Uruguay; no estaría mal romperle a golpes la carita a ese Oscar Wilde. No estaría mal darles una violenta paliza a los 'drogos' de Kubrick, o lanzar tomatazos a Shakespeare en el último capítulo del Hamlet; decirle a Cardenal que deje de firmar tantas esculturas de los artesanos de Solentiname; no estaría mal amarrar juntos a Salinger y a la Garbo en una plaza pública, ante miles de fotógrafos; algo de maldad, algo de ingenuidad reparada... no estaría mal decirle a Schopenhauer personalmente que es un maldito eunuco solapado en su inventada soledad; no estaría mal asesorar a H. Bloom con su disminuido canon de "únicas-recordadas-lecturas-occidentales", o decirle al tal Nietszche que su 'Dios no existe' es un éxito rotundo en las escuelitas internacionales de garaje para ateos reprimidos; no estaría mal vengar el puñetazo en el ojo del 'vivísimo' Gabo, o decirle de frente a Sartre que es un tremendísimo pendejo, porque acabo de ver a la Simone con Camus tomando cervezas en El Panal, no estaría mal explicarle a Donoso que, pese a 'Correr el tupido velo', "siempre lo supimos (...)", cuántas cosas más, Onetti con su mala ortografía como la mía, cuántas cosas más, hechos malolientes del más alto-bajo mundillo, historias entrelazadas. Pero uno tiene que quedarse callado, ser medio 'decentito', y solo verlos dar el gran salto mortal entre las páginas, como los grandiosos acróbatas que son...cómo los amo, granujas!


por  KENNETH CHÁVEZ©


FOTO: URIEL MOLINA


13 feb 2014

EL SUR DE LA TÍA OREMUNO

FRAGMENTO: No recordaría el momento exacto cuando cayó. Como aquellos que caen un día soleado con el estómago vacío, una cerrazón se cierne sobre sus mentes al punto de olvidarse de todo. Mi tía quiso salvarme de esas, pero no pudo por falta de aliento.


K.

FRAGMENTO: Confieso que el cardonero comenzaba a asfixiarme con su vocecita chillona y pedante, pero me contuve. No quise ser el joven desempleado que cae en prisión por apalear a un horrible viejo que tan sólo él se entiende con sus pendejadas de libros.
 

9 feb 2014

YO FUI GRETA GARBO

FRAGMENTO: Greta apenas escuchaba lo que Beaton decía; fumaba plácidamente su mediano cigarrillo disparando, con su juntura de labios, copos de humo en el vacío inmediato. Se levantó de su cómodo diván y destripó las brasas de su cigarrillo contra las viejas colillas del cenicero de porcelana. 

20 ene 2013


EXPEDIENTE BABEL, (por Kenneth Chávez)- Tomoko es la estocada final que resquebraja el corazón de Mishima. Muerte en el estío abarca toda esa fuerza estética (de lo bello-cruel) en que generalmente se somete la literatura asiática, y particularmente la de este loco y desdichado heredero samurái, amante de la muerte, con una postura totalmente diferente a esa negación de vida que proponen los europeos en medio de sus crisis espirituales.

Esta se trata de una muerte auténtica y arraigada en una tradición milenaria que sólo se puede desentrañar de un código cultural propio, sin embargo el autor de la Perla y otros cuentos no se resiste en contarnos la literatura como un espejo de su vida misma, un testimonio latente que desgarra por sus ataduras en los tramas psicológicos.

Esta vida desbocada en la muerte, este espejo que se vierte en un espacio cuyas paredes son espejos traspuestos de un mundo líquido escurrido entre las manos; esta es la literatura de Yukio, su testimonio renacerá en cada palabra dicha, como cuando un hombre tiene una mancha de nacimiento en la espalda, a veces siente la necesidad de proclamarlo: <<Óiganme todos, ustedes no lo saben, pero yo tengo una mancha color púrpura en mi espalda>>.

La culpa continuará acechando a sus personajes, porque están hechos de esa sustancia llamada Negación. Tomoko ante su esposo Masaru, seguirá temiéndole, incluso luego de revelarle que su hermana junto a sus hijas han sido abrazadas por las profundas aguas de la sureña Península de Izu: -Me culpan y yo debo excusarme ante ellos. Me miran como si yo fuera la sirvienta atontada que deja caer el niño en el río.

De esta forma, Mishima, quien nunca dejó de escribir, incluso por unos cuantos yenes, logró fabricar esos personajes mal queridos, deformados por el miedo, por la zozobra de existir en un mundo donde los recuerdos son como puntas afiladas que se te clavan en la cabeza. Pobre Tomoko de papel, no podía dejar de pensar en los otros dos niños, y el remordimiento volvía nuevamente a asaltarla.      

Probablemente, el pequeño Yukio al que todos le conocieron esos dolores provocados por los golpes fuertes al corazón, o estocadas invisibles que le produjo la vida trastornada de su madre, le trajo ese mal querer, esa espina de doble punta con la que dio vida y muerte a estos infantes, a esta pobre mujer torturada por la culpa, humano inverosímil de aguantar y que frente a la máquina de coser olvidaba sus pesares, o bien porque luego perdió la costumbre de recordar.     

Una y otra vez, tratando de matar el recuerdo sin poder limpiar la sombra de esa muerte, así pienso a Mishima, porque él mismo lo dice en su ya acorralado destino, el asesino vuelve siempre al escenario del crimen, como vuelven tus palabras a tu muerte, porque Tomoko no fue más que tu propia memoria acusándote siempre, y vos le diste vida, en estas palabras, para luego leerlas  en esta página amarilla, para romper esta página, para quemar esta página, para terminar con todo esto que te sigue, y que no lograste desaparecer sino con un infinito adiós, más allá del olvido. 

28 oct 2012







MNG.OCT.2012 - por KENNETH CHÁVEZ

-Entonces pusiste a ese pobre charnego, falso charnego, con lo que no me gustan estas diferencias sociales; a ese charnego sucio, triste, enmascarado, hipócrita y romántico.

Con lo que no me gustan estas diglosias, lo que me causó más remordimiento de tu juntura de palabras contestatarias, como esa tu literatura, como ese aguijón que entra de refilón sin causar dolor, pero que luego punza por dentro.

Reversé, y no giraste, te quedaste viendo al espejo, contemplando a tu mismo personaje, a ese Marés torturado (tor-tu-ra-do, inocente tu-yo), que le pusiste en su camino a una mujer llamada Norma Valentí y luego se la quitaste.

Y así lo fuiste vistiendo de otro, el ´yo´ tuyo, con su otra circunstancia, y otra mujer tuya en tiempos pasados y que ahora le llamaste Norma, pero que nos duele tanto Norma a todos los que la queremos: viéndola multiplicada en tu palabra.  

Entonces ella se fue, y nosotros quedamos extrañándola, pese a que no éramos charnegos y no teníamos doble nacionalidad, y no éramos murcianos ni catalanes, ni vascos, ni de Andalucía, ni como le llaman a esa ciudad toda juntita, y que tiene diferentes nombres.

Y apareció Carmen, Carmina: la ciega amante del tecnicolor, de la pantalla de los dulces sonidos y los recuerdos rotos; de la no-vidente que lo tocaba todo, y que me diste tanto pesar con ella.

Cómo juegas con estos sentimientos sucios, no como Sábato, que me hizo pensar en esos niños que mataban pájaros arrancándoles los ojos con los dedos, si no que ya Carmen estaba así, por puro designio del escritor que juega a ser dios , y que la dejó ciega desde su primer aparecimiento.

Pobre hombre vos, pobre hombre con su tercer hombre hecho humanidad bifurcada, y que así Marés, de tanto verte se vio así mismo, y:

…comprobó su aspecto es el espejo de recepción. Vio a un charnego envarado y atildado mirándole a hurtadillas desde un ángulo del espejo, con media sonrisa socarrona y el ojo verde lubricado de malicia…   

Yo te digo, lo que vos mismo te dijiste a través de mí probablemente antes de ese festejado 1990, cuando entonces yo era tu lector inventado, y que me dijiste lo que yo ahora, luego de 22 años, escucho de tu boca cavernosa llena de ecos de palabras, travieso fanequilla:

La soledad se inventa espejos…  





 Arte ilustrativo: Pierre Yves Tremois

17 oct 2012

José Donoso con los hilos del mundo en sus dedos

Bajando al infierno de El lugar sin límites



Por KENNETH CHÁVEZ

La garra del escritor no se discute, se afirma en posición vertical y penetra desgarrando y limando las asperezas de esa palabra chata y superflua; Donoso cuánto se aprende de sí mismo, con su espinazo siempre quebrado, obligándose como un faquir a acostarse en su cama de clavos,  hasta disfrutar el dolor inicuo, ese dolor de sufrir su propia literatura.

El lugar sin límites (José Donoso, 1967) se convierte en ese infierno para el escritor homosexual que se transfigura en su personaje Manuela, como una hazaña apoteósica; pero firme  y convincente. Un salir de los subterfugios de la sexualidad con cierta decencia.

Pero no deja de ser su infierno, ese Lugar sin límites debajo del cielo faustiano. El interrogatorio dado en el epígrafe del libro, que se cierne, que se centra en ese otro raro de la literatura (Marlowe), y que luego se justifica en el proceder de su narración.

Fausto: Primero te interrogaré acerca del infierno. Dime, ¿dónde queda el lugar que los hombres llaman infierno?
Mefistófeles: Debajo del cielo.
Fausto: Sí, pero ¿en qué lugar?
Mefistófeles: en las entrañas de estos elementos. Donde somos torturados y permaneceremos siempre.   

En su carácter sociológico, el asco y aversión sentido por los hombres y su efecto viril causado, se define con el eje temático que mueve todo el andamiaje de la obra. Hombres-personajes sumidos en esa miseria de ser hombres, como un género totalizador, donde todos son la unidad y representatividad del machismo diabólico que impera en un mundo adverso.

“Estos hombres de cejas gruesas y voces ásperas eran todos iguales: apenas oscurece comienzan  a manosear. Y dejan todo impregnado con olor de aceite de maquinarias y a galpón y a cigarrillos baratos y a sudor....  

Así, los hombres son seres despreciados, toscos, burdos, embrutecidos por el licor y el sexo; personajes torturados y denigrados, tratando de reinar el infierno indomable que los asfixia, esa vieja Estación ´El Olivo´, con topos desfigurada, sin rostro, con la única tendencia de ser recuerdo-olvidado, y anteponerse como protagonista principal del relator.

Este Olivo, esta Estación, este infierno, este aturdido inconsciente Donosiano, todo primado por Don Alejo, el dueño de la casa de las niñas, de todo su fundo, el pequeño Dios que “Tenía (que tiene)  los hilos de todo el mundo en sus dedos”, y seguirá siendo así mientras los Perros Negros estén a sus pies, lamiendo con generosidad y satisfaciendo sus propios deseos, los deseos ocultos del hombre.